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Cuando integro, sano.




Cuerpo, Mente y Alma



Hola, mi nombre es Yenire Gómez Lemus. Me presento para los que no me conocen y los que ya lo hacen les extiendo un cordial saludo. Inicio este artículo de la siguiente manera porque a través de mi experiencia personal abordaré el tema central “Cuando integro sano”.

         Durante mis 20 años en adelante me uní en una relación de pareja, en la cual vivencié muchos momentos entre alegres y tristes. Cabe destacar que sentía que había más tristes que alegres, persistí por 11 años, en una montaña rusa de emociones que iban y venían sin tregua. Al pasar los primeros años, empecé a darme cuenta que la relación no era normal, no se parecía a lo que veía en otras e intenté infinidades de camino de parecerme a lo que yo creía “debía ser”, me esforcé y así se fue alargando el tiempo; la situación no mejoraba de hecho iba empeorando cada vez más. Decidí educarme en saber lo que era una relación de pareja efectiva, sana, leí y leo mucho sobre el tema, empecé a darme cuenta que no estaba tan aislada del asunto. Sin embargo, no comprendía porque no funcionaba en mí, me di cuenta que efectivamente una pareja es de dos y dos tienen que participar. Siendo así desistí y decidí dejarme llevar por la corriente, bajé la guardia totalmente, no hice más, seguía en la relación, pero no hice más, no intenté más… me había agotado y no sabía que más hacer, no tenía la menor idea de cómo solucionar este dilema emocional. Por un lado, quería que funcionara, pero por otro no podía hacerlo sola… así pasé un tiempo, solo educándome, aprendiendo y dejando pasar porque no sabía cómo actuar.

         Entre tantas actividades fabulosas que hice para mi desarrollo personal y encontrar un camino que no sabía aún cual sería, recuerdo que en una conversación con una amistad le pregunté lo siguiente: ¿Qué más me hace falta entender o vivir con esta experiencia?, siento que lo entiendo todo, lo comprendo, sé que no está bien esta situación, pero no sé cómo salirme de esto, no veo luz, me duele mucho pensar tomar una decisión. ¿Qué pasa conmigo?, será ¿Qué debo aceptar esto y ya? Su respuesta exacta fue: cuando logres INTEGRAR lo que piensas con lo que sientes, encontraras el camino que buscas. En ese instante me sentí confusa y alentada a la vez, pues tenía una respuesta, pero no sabía cómo lograrla, pero tenía una respuesta. Aunado a eso, persistí a mi ritmo y a mi tiempo persistí, un paso a la vez y como no, disfrutando en el trayecto y cuidándome lo más que pudiera.

         Durante todo este trayecto, me cuestioné muchas cosas, pero solo una estaba clara en mí, la relación que tenía no era sana. Es decir, acepté que tenía un embrollo y que estaba en tratamiento, confianza y fe, porque estaba haciendo la tarea, el momento llegaría.

         Fue así como determinado momento, tomé mi decisión, con dolor igual pero convencida de que yo no quería estar más allí, primero la tomé para mí y luego la verbalicé y la expresé desde mi rabia que me dio la fuerza y el coraje de expresarme y decir ¡hasta aquí!

         Esto fue el inicio de una nueva experiencia, y digo el inicio porque a partir de ese momento sin darme cuenta empecé con otro trabajo, ciertamente me sentía ligera, sentía que había recuperado mi lugar, mi espacio en mí, pero aún los pensamientos me jugaban malas pasadas. Estaba segura que la decisión había sido correcta pero la integración no estaba hecha, se suponía que debía sentir paz, que el contacto no me iba a perturbar. De la mano de mi terapeuta y en base a mi fe, inicié un proceso de sanación de amor y perdón, una vez con la decisión ya tomada tuve tiempo y espacio de ir purificando mis sentidos y emoción; me perdoné, amé y agradecí mucho mi relación mi experiencia maravillosa de vida, logré darme cuenta de cuantas cosas aprendí y me faltan por aprender, de la mujer que era y en la que me había convertido, logré y logro darme cuenta de tantas cosas que sentí PAZ, sentí amor, sentí que la vida fluyo en mí como quien descubre agua clara y siempre estuvo en mí solo que no tenía la fuerza, el amor para verla. Fue así como logré darme cuenta que había integrado, que el amor puro me había sanado y me sana.

         Cuando hablo de integración, hablo de unión, uní mis pensamientos con la emoción que brota de mi corazón y esa fue la orientación clara de mi amigo y de mis terapeutas, cuando junté las energías del amor con odio y todo lo que ello implica, encontré mi paz, mi camino y sentí gratitud y envié gratitud a mi expareja.

         Para finalizar, quiero expresar que no importa las veces que lo escuchemos y lo trillado que nos pueda parecer, pero cuando escuches que el Amor lo puede todo es porque lo puede TODO, la energía del amor mueve el mundo y cuando lo integramos en nuestro corazón con nuestro ser todo cambia se transforma y renacemos a lo nuevo a la vida.

         Gracias, que la energía del ser te lleve por el camino correcto siempre y cuando te dejes guiar, escucha y siente. Con Amor y amistad Yenire D. G.L

               


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